Quinto Mito

QUINTO MITO: LOS “CHICOS” DE LA GUERRA

  1. ¿ Por qué fueron enviados ?
Cuando comencé a trabajar con el gral. Galtieri como abogado (abril de 1983), una de las primeras preguntas que le
hice – si no fue la primera – fue : “General, ¿ por qué mandaron conscriptos ?.
Me lo explicó.
Me dijo: “Dr.: el 23.4.82 el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), descriptó un mensaje cifrado del Gral. Pinochet dirigido
a todas las Fuerzas Armadas chilenas: tierra, mar, aire y carabineros, disponiendo que se prepararan para “apoyar
abierta o encubiertamente a Gran Bretaña” (la Flota llegaba el 25.).
Por eso las mejoras tropas argentinas – las más experimentadas y equipadas -, se dejaron en la cordillera, por el
temor de tener que afrontar un segundo frente”-
Esto fue confirmado por testimonios ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (incorporados a la causa nro.
59 de la Cámara Federal), por los grales. Vaquero, García, y otros oficiales superiores.
Pero además, con el transcurso de los años y merced a la información que ha ido saliendo a la luz, quedó confirmado
el apoyo chileno a la Flota británica.
2. Se trata de un concepto despectivo, descalificador y parcial.
Es parcial por cuanto no todos los bravos argentinos que combatieron en Malvinas eran “chicos”.
Los heroicos pilotos de la Fuerza Aérea Argentina, de la Aviación Naval, de la Marina de guerra argentina, de la
Marina mercante, el personal de infantería, artillería, el BIM 5, no eran “chicos”. Eran hombres.
Y  los “chicos” se desempeñaron, cabalmente, como hombres.
Soy de la opinión que el gobierno británico debe haber aplaudido la decisión de ese grandísimo hijo de la Patria
como lo fue Carlos Saúl Menem, al haber suprimido el servicio militar obligatorio en Argentina (verdadera “cantera”
de leones).
3. EL DESEMPEÑO.
¿ Hubo alguna otra oportunidad en que el Imperio británico se enfrentó a “chicos” de la guerra ?
Sí, salvando distancias geográficas y culturales.
Fue el 22  de enero de 1879: batalla de Isandhlwana en Africa del Sur.
Gran Bretaña, en busca de recursos económicos (nunca por la democracia o por los derechos humanos), intentó
apropiarse de dichos recursos – principalmente minerales – en territorio zulú (Zululand), en Africa del Sur.
Se encontró con la oposición de los dueños de esas tierras: las tribus zulúes, que no estaban de acuerdo con el despojo.
Para convencerlos, el gobierno británico envió a uno de sus mejores regimientos – 1.200 hombres y 900 auxiliares -,
armados con el armamento más moderno de la época: cañones, ametralladores, fusiles, pistolas.
Enfrente se hallaban las tribus zulúes: descalzos, vestidos con taparrabos y armados con lanzas y escudos.
Se produjo entonces la batalla de Isandhlwana.
No hubo sobrevivientes del lado británico. Ninguno  sobrevivió.
En Malvinas, las bajas británicas están lejos de ser las 240/250 que mencionan (por algo el secreto de Estado con
respecto a los hechos de 1982 se prolongó por 90 años, cuando lo normal eran 30).
La revista alemana “Stern” (1984) arroja un cálculo de pérdidas británica de alrededor de 1.500 hombres.
Lo mismo mencionan el capitán Robacio y el almirante Busser sobre la base de conversaciones mantenidas con
oficiales británicos cuando fueron hechos prisioneros (charlas entre camaradas, ya cesado el fuegp)
4. LA MAGNITUD DE LA EPOPEYA.
El pueblo argentino no tiene idea de la magnitud de la epopeya que protagonizó, entre otros, con los “chicos”.
Apenas recordamos que en 1806 y 1807 la población de esta “aldea del fin del mundo” echó a patadas de Buenos
Aires al segundo ejército del mundo.
En Malvinas, la epopeya se agiganta.
Baste decir que las últimas derrotas navales de Gran Bretaña fueron en 1941, cuando el acorazado alemán “Bismarck”
les hundió al crucero “Hood” y en 1942 cuando los cazas Zero de la Marina de guerra japonesa les hunde dos joyas:
el “Renown” y el “Príncipe de Gales”.
Habrán de pasar 40 años hasta llegar a las enormes pérdidas  navales británicas en el estrecho de San Carlos y en
Bahía Agradable (“el día más negro de la Flota”).
En cuanto a las pérdidas terrestres, las últimas sufridas por los británicos fueron en setiembre de 1944, en el
puente de Arnhem.
Se trataba de una operación ideadas por el mariscal Montgomery para llegar a Alemania por el norte, para ello
debían atravesar tres puentes en Holanda: Eindhoven, Nimega y Arnhem.
Dichos ´puentes debían ser capturados y sostenidos por tropas paracaidistas (norteamericanos, polacos y británicos),
mientras una columna de blindados avanzaba por la carretera hasta llegar a los puentes.
La Inteligencia británica dio el visto bueno a la operación. Se equivocaron.
Las tropas paracaidistas británicas que descendieron con la misión de capturar el puente de Arnhem lo hicieron a la
vera de un bosque donde se hallaba descansando una División Panzer SS.
Los británicos tuvieron 9.000 bajas , aunque algunos llegan a calcular 16.000.
Nuevamente, habrán de pasar 40 años hasta llegar a Malvinas.
5. Por último, en todos estos años, se ha reconocido públicamente que sin la ayuda de EEUU y de Chile, Gran
Bretaña se hubiera tenido que retirar de Malvinas.
Es decir, hubiera sido derrotada.
Entre otros bravos, por los “chicos” de la guerra.

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