Primer Mito

Primer Mito: La Aventura Militar

Esto – ya de por sí -, quedó desmentido por el Fallo dictado por la Cámara Federal el 31 de octubre de 1988, coincidiendo con lo expuesto por las defensas y por el propio Fiscal de Cámara (exposición del 26 de julio de 1988).

En su sentencia, el Tribunal reconoció que la agresión había sido de Gran Bretaña y que la República Argentina había actuado en legítima defensa.

Los Hechos

De ninguna manera se trató de una aventura militar; fue – ni más ni menos – que el intento (a punto de lograrse),

por parte del gobierno argentino de impedir la militarización del Atlántico Sur (lo que hoy se denomina, pomposamente, como la “Fortaleza Falklands”).

Una vez producido el incidente en las islas Georgias del Sur (con obreros argentinos CIVILES), nuestra diplomacia intentó minimizar lo ocurrido para superar el incidente.

Esto está reconocido por el propio Informe oficial británico, el Informe Franks.

Gran Bretaña, por el contrario: magnifica lo ocurrido a través de:

  • La diplomacia: envían ultimátums al gobierno argentino ( “o sacan Uds. los obreros o los sacamos nosotros por la fuerza”).
  • Envía buques de superficie a la zona: el “Endurance”, “Bransfield”, “John Biscoe”.
  • En los medios de difusión, que ya no hablan de un incidente en las Georgias, sino de una invasión a las islas Malvinas.
  • En el Parlamento británico: en los debates del 23 de marzo ya se habla abiertamente de militarizar el Atlántico Sur.

Pero el gobierno argentino todavía no adopta ninguna decisión; la decisión de desembarcar tropas el 2 de abril – dando comienzo a la gloriosa gesta -, se adopta recién el 26 de marzo.

¿Por qué ?

Porque el 25 de marzo se filtra la información desde Londres que se había enviado al Atlántico Sur un submarino nuclear.

Una nave estas características, porte y poder de fuego estacionada alrededor de Malvinas, haría imposible cualquier otra opción que no fuera quedar atado a las “negociaciones”, cuyo resultado fue, es y seguirá siendo infructuoso hasta que no se haga valer, a nivel nacional e INTERNACIONAL, el fallo de la Cámara Federal.

Es decir que Gran Bretaña hubiera comenzado – a partir de la instalación en la zona de un submarino nuclear – la militarización del Atlántico Sur SIN COSTO ALGUNO.

Por ello se resolvió el desembarco de tropas y ésto es lo que reconoció el Tribunal Federal.

Lejos, muy lejos, de una aventura militar.